De que trata Humanos Recursos

Durante miles de años la humanidad convivió con la esclavitud. El trabajo esclavo sostuvo una gran parte de la economía del mundo colonial en el siglo XVIII y atravesó también la vida cotidiana de las personas. En el siglo XIX comenzó una larga lucha para acabar con ella y progresivamente fue declarada ilegal.

En la actualidad la pobreza, la discriminación y la necesidad de migrar de sus países de origen  convierte a numerosas personas en trabajadores vulnerables, sometidos a condiciones extremas. Esto abre una pregunta: ¿para millones de personas en el mundo de hoy, es la esclavitud realmente una cuestión del pasado?

El Videojuego Humanos Recursos propone una reflexión en torno a lo que muchos nombran hoy como nuevas formas de esclavitud. El desafío consiste en armar figuras que corresponden a formas de trabajo opresivas del pasado y del presente: la esclavitud, el trabajo ilegal, la servidumbre, la prostitución forzada.

Dentro y fuera de la escuela los jóvenes tienen contacto con palabras como amo, esclavo, trabajador ilegal, ¿pero qué significan realmente? Estas palabras adquieren nuevos sentidos, caras e historias particulares cuando los jugadores eligen variables como decidir el lugar donde vivís, protestar frente a las injusticias, disfrutar de tus hijos, tener una olla propia para cocinar, o ir al baño sin pedir permiso para describir las relaciones entre amo y esclavo, entre proxeneta y prostituta, entre empresario y trabajador ilegal.

A lo largo del juego se revelan vigentes situaciones que parecen ser propias del pasado. También ideas que pueden parecer abstractas, como la de ser sujeto de derecho encuentran su traducción en cuestiones tan elementales como el hecho de que una persona sea o no sea dueña de la olla en la que cocina, o pueda decidir en qué forma llevar cortado su cabello. El juego informa que en Brasil, por ejemplo, a los esclavos que trabajaban en las minas se les cortaba el pelo muy corto para evitar que escondieran allí pepitas de oro. Pero, ¿ cuántos puntos de contacto tiene esta situación con las restricciones que suelen imponerse en la vestimenta y la apariencia de las mujeres que hoy son obligadas a ejercer la prostitución?

Un poco de historia, y de presente

En el siglo XVIII la esclavitud era un sistema de producción totalmente legal y aceptada en la mayor parte del mundo. Los esclavos se usaban para producir bienes, como el azúcar en Cuba o Brasil, o como parte del servicio doméstico. Pero se trataba de algo más que de un trabajo. Los amos tenían un poder absoluto sobre las personas esclavizadas, que tanto legal como socialmente eran tratados como cosas.

El esclavo tenía muy poco control sobre su existencia; no sólo no podía decidir sobre su propia vida, sino tampoco sobre la de sus hijos. Tampoco sobre su lengua, sus costumbres y o el modo de vestirse. Podía ser comprado, vendido, prestado o alquilado. Castigado o liberado. La violencia caía sobre los esclavos en todo el amplio sentido de la palabra: violencia física y simbólica.

Hoy en día la esclavitud ha sido abolida; sin embargo aún existen personas en situación de esclavitud. Las últimas cifras, de la Organización Internacional del Trabajo y de otros organismos internacionales señalan la existencia de más de 12 millones de personas que, al igual que en el pasado, están sometidas a la voluntad de otro mediante el uso más o menos explícito de la violencia. Se esclaviza a hombres, mujeres y niños para realizar trabajos, rurales, industriales, domésticos e inclusive para prostituirlos.

Por eso la esclavitud es una realidad bastante cercana a cualquiera de nosotros. A veces sin que lo sepamos, como cuando compramos productos fabricados por trabajadores esclavizados; otras cuando alguna noticia nos sorprende revelando la existencia de talleres clandestinos detrás de fachadas y paisajes conocidos.

El jugador de Recursos Humanos descubre que algunos rasgos propios de los sistemas esclavistas del pasado están presentes en relaciones sociales del presente: un esclavo de la colonia no podía volver a la tierra de sus mayores, y tampoco puede hacerlo hoy un inmigrante ilegal con sus documentos retenidos por el empleador. En el siglo XVIII un esclavo podía comprar su libertad, aunque difícilmente lograra hacerlo, sujeto a la conveniencia de su amo. No parece ser muy diferente la situación de los trabajadores en situación de servidumbre que se ven obligados a trabajar para un propietario para pagar deudas que contraen por medio de engaños.

Los jugadores seleccionan y regulan los indicadores que ofrece el juego. Comprobarán que algunos están presentes en todas las figuras, aunque varía el grado de opresión o sujeción presente en la relación: un esclavo negro, por ejemplo, probablemente pueda desplazarse dentro de la población en la que vive con más libertad que una mujer retenida por la fuerza y obligada a ejercer la prostitución. Otras dimensiones, en cambio son características de algunas relaciones: enviar dinero a los familiares es una práctica habitual de los migrantes, aunque estén en situación de ilegalidad.

La esclavitud, el trabajo y los derechos humanos en los programas escolares.

La temática de la esclavitud suele tener presencia en los programas escolares de historia en el marco del estudio de los procesos de colonización. Es interesante señalar que en los últimos años, en los ámbitos académicos y culturales se han profundizado los estudios y referencias a sobre la presencia negra en América, y esto ha generado también un impacto en lo escolar. La temática empieza a tener más presencia en el curriculum en el marco de una reconsideración de los actores sociales que son reivindicados como protagonistas de la una historia que se propone trascender el relato de los grandes héroes. Indios, negros, mestizos, el llamado bajo pueblo tiene cada vez más presencia en los relatos y textos de la escuela. Por otra parte el año 2011 se ha declarado Año de los Descendientes afroamericanos por las Naciones Unidas1

Por otra parte, se ha insistido muchas veces sobre la necesidad de vincular pasado y presente en la enseñanza de las Ciencias Sociales, de ofrecer a los jóvenes herramientas conceptuales que permitan percibir cambios y continuidades, abonando a la formación de conceptos explicativos para entender la realidad social pasada y presente2. El videojuego abre la posibilidad de abordar la temática de la esclavitud abriendo resonancias con el presente.

Otra entrada posible a los temas curriculares es desde el tema del trabajo. Los Núcleos de Aprendizaje Prioritario de 8vo/ 1er año y de 9no/ 2do año prescriben "El conocimiento de las características más relevantes de la población y la interpretación y explicación de sus principales problemáticas, particularmente las vinculadas con su distribución, estructura y dinámica, las migraciones y las condiciones de vida y de trabajo".

Por su parte el Diseño Curricular de la Ciudad de Buenos Aires propone para Segundo y Tercer Año el estudio de "los contrastes sociales en la población, el trabajo y las condiciones de vida en América y Argentina" y particularmente "del trabajo y del empleo, las condiciones laborales, las condiciones de vida, la movilidad de la población, y las problemáticas asociadas"3.

Otro aspecto que el juego permite trabajar es el de los Derechos Humanos. La situación de trabajo forzado es obviamente atentatoria de estos derechos. Esta temática está presente en los contenidos de Ciencia Sociales en 9no o 2do año: "El conocimiento de las relaciones entre el orden social y el ordenamiento normativo en la sociedad actual, así como el reconocimiento de los derechos y deberes de los ciudadanos y ciudadanas, de las situaciones de violación de derechos y de las luchas por hacer efectivos los derechos humanos".

Propuestas para retrabajar contenidos presentes en el juego.

1. La esclavitud del siglo XVIII como sistema

1.1. El fragmento que sigue fue extractado del diario del príncipe Zamba, del Congo. Zamba era hijo de un rey de una comunidad del Congo, llamado Zambola que había adquirido una gran riqueza gracias a sus actividades como traficante de personas, las cuales vendía a un capitán americano de nombre Winton. En 1800 Zamba llega al trono con veinte años. Deseoso de expandir sus horizontes decide viajar a América con Winton. El Capitán acepta rápidamente la petición y lo lleva como pasajero, con toda la cortesía y elegancia que le era posible en su navío esclavista. Pero una vez que el barco se acerca a Charleston, en lo que es hoy Estados Unidos, lo apresa y lo vende. Más tarde escribió un relato sobre su vida, pero como a los esclavizados no les estaba permitido leer o escribir, tuvo que publicarlo a escondidas con la ayuda de un amigo blanco. El libro fue publicado en Inglaterra, en 1847, como un alegato contra la esclavitud.

"...Al día siguiente hacía frío todavía, pero los esclavos fueron llevados a la costa y obligados a tomar un baño. Les entregaron ropa relativamente buena, hecha de lana cruda, blanca y azul, una tela llamada "común" en la textilería inglesa. Los dueños del barco se las dieron, pero si hubiera hecho calor, los pobres esclavos habrían sido puestos a la venta con la escasa ropa que traían…En el día señalado, el subastador, un tal Señor Naylor, vino acompañado de dos empleados jóvenes y después de una cuidadosa inspección, separó la carga, algunos en forma individual, otros en grupos de quince o veinte personas. Los individuos escogidos por su juventud e inteligencia serían destinados para el trabajo doméstico urbano, mientras que los grupos más grandes, para el trabajo en el campo. Al rato llegaron un gran número de señores y algunas damas blancas, o al menos mujeres blancas, porque su conducta no calificaba para ser llamadas damas en Europa. Como expertos negociantes, de manera calmada y fría, se pasearon entre los grupos de negros, examinando sus miembros, tal como más tarde vi hacer a los carniceros cuando examinaban las reses.

La venta pronto comenzó y tomó mucho tiempo. Los precios oscilaban entre 250 y 450 dólares por cabeza. Por los 32 negros que yo había llevado a bordo obtuvieron cerca de 10,000 dólares. Es claro que para los dueños del barco ellos habían hecho un excelente negocio en este viaje. Según me dijo el capitán, habían ganado entre 90,000 y 100,000 dólares y debemos admitir que mucho tuvo que ver el trato humano y prudente dado a la carga viva. No me cabe duda de que el motivo principal era la avaricia y, en este caso, se demostró que, aún a partir de motivos siniestros, la Providencia puede al menos ocasionar algún bien. En el curso de mis posteriores experiencias supe de barcos, de igual tonelaje, como el Tritón, que han salido de áfrica con una carga de 750 esclavos, pero debido a la crueldad, a la escasez de provisiones, al aire impuro y la suciedad a bordo, no más de 400 lograron llegar a Charleston; y de ésos, la mitad sufrían debilidad y miseria; el resto estaba muy lejos de poder considerarse en buenas condiciones de salud… Con frecuencia escuché, de buena fuente, que a bordo de tales barcos hacinados no era extraño que el capitán ordenara que se lanzaran al mar, durante la noche, a los esclavos moribundos con el pulso aún latiéndoles"

Suzanne Everett, History of Slavery. John Mann.1997.

1.2. Mary Prince, una esclava que nació en las Bermudas en 1788 y luego es llevada con sus amos a Londres publica en 1831 sus memorias, siendo la primer mujer esclava en hacerlos. Los que siguen son algunos fragmentos de su relato.

"Una de las vacas logró zafar la cuerda de la estaca a la que Hetty la había atado y desapareció. Mi amo fue presa de una terrible ira y ordenó que a la pobre criatura la desvistieran hasta quedar casi desnuda, a pesar de su embarazo, y la ataran a un árbol del jardín. Luego la azotó tan fuertemente como pudo, con el látigo y el cuero, hasta verla sangrar. Después de descansar un poco, volvió a azotarla una y otra vez. Sus gritos eran terribles. Como consecuencia del castigo, Hetty entró en parto antes de tiempo y, después de mucho esfuerzo, parió un niño muerto. Aparentemente, logró recuperarse después de su confinamiento, tan solo para ser repetidamente azotada por sus amos. Nunca más recobró sus fuerzas. Con el tiempo, el cuerpo y los miembros se le hincharon y permaneció recostada en un colchón de la cocina hasta que murió…

Cuando mis dueños salían de casa, como a menudo lo hacían, me la dejaban a cargo. Tenía entonces mucho tiempo a mi disposición y lo aprovechaba. Me dedicaba a lavar, vender café, ñames y otras provisiones a los capitanes de los barcos. No me sentaba ociosa en ausencia de mis amos porque, por todos los medios honestos, deseaba ganar dinero para comprar mi libertad…Después de esto, volví a enfermarme de reumatismo y estuve enferma por mucho tiempo, pero enferma o sana, siempre trabajaba. En ese momento les pedí a mi amo y ama que me permitieran comprar mi libertad… La señora Wood estaba muy enojada, se puso furiosa, me llamó diabla negra y me preguntó quién me había metido en la cabeza la idea de libertad. "Ser libre es algo muy dulce", le dije, pero ella tuvo a bien mantenerme esclava."

Mary Prince, The History of Mary Prince: A West Indian Slave: Related by herself. Moira Ferguson. 1831. Primera Edición.

2. El trabajo forzado hoy

2.1. El trabajo forzado constituye una realidad en el mundo actual, y toma formas específicas, que hay sido definidas por la Organización Internacional del Trabajo y otros organismos que se ocupan del tema.

Trabajo Forzado: es todo trabajo o servicio que una persona está obligada a hacer en contra de su voluntad, sin que le paguen, o bajo amenazas.

Trabajo Servil: trabajo forzado basado en el desconocimiento de la legalidad ya que se sostiene en la "costumbre" de entregar el trabajo a determinado patrón a cambio del uso de la tierra o de una vivienda. También puede darse bajo la forma de la "servidumbre por deudas" que mantiene al trabajador atado al trabajo con el argumento de falsas deudas creadas por el propio empleador.

Explotación Sexual: es todo trabajo o servicio sexual al que esta obligado una persona en contra de su voluntad. Puede incluir el rapto y/o la amenaza de violencia sobre sí u otros familiares y/o la ilegalización documentaria.

Trabajo Ilegal: trabajadores ingresados en forma ilegal en un territorio que a causa de esa ilegalidad se ven obligados a condiciones extremas de trabajo que restringen su capacidad de movilidad y organización en defensa de sus derechos.

Los que siguen son fragmentos en los que distintas personas refieren sus condiciones de vida y de trabajo. ¿Cuáles son los derechos que están vulnerados para estas personas? Considerando las definiciones de la OIT, ¿bajo qué tipo de condiciones de trabajo forzado se encuentran? ¿Resulta fácil separar los distintos trabajos forzados?

"En algún lugar la bajaron de un bus y tuvo que caminar horas y horas por montañas con otras seis chicas. Una trató de escaparse y la mataron de dos o tres balazos… Terminó en una casa de un pueblo donde un señor le dijo que la había comprado y que tendría que trabajar duro para él. Como bienvenida, dos matones la ataron, la violaron. " - Durante el día estaba encerrada en mi cuarto. A la noche me sacaban, me daban alcohol y me obligaban a satisfacer cada deseo de los clientes"-"

Testimonio de Natalia, de Moldavia en Una Luna, de Martín Caparrós, Anagrama. 2009.

b) "Antonio también salió muchas veces de su municipio y de su estado en busca de trabajo. De regreso con los suyos y ya de cabellos blancos, espera frente a la sala de uno de los núcleos del Centro de Defensa de la Vida y de los Derechos Humanos (CDVDH) de su pueblo para atestiguar su propia historia. Por primera vez verá el documental Correntes (Cadenas), que registró, entre los testimonios de otros Antonios, el suyo: un trabajador más que huyó de la condición de trabajo esclavo al que había sido sometido.

En el video Antonio aparece como un luchador que para rescatar su dignidad y sus derechos, aún bajo amenaza de muerte, huye de una hacienda. ˇPuedo morir, pero me voy! No pienso quedarme aquí trabajando toda la vida esclavizado para no mandar nada a mi familia, dice en el documental. Sin embargo, en vivo, al verse narrando su propia historia, no tiene ese mismo aire de dignidad recuperada. Tanto le molesta que antes de que la proyección termine se levanta rumbo a la puerta de salida. Para mí ya basta. No lloro porque soy muy hombre, pero recordar eso me causa un dolor que no tiene cura. Si te contara la mitad de las cosas que viví en esas haciendas, no me creerías. En el Brasil de hoy los casos de tortura, castigo físico y humillación como los que Antonio sufrió incontables ocasiones no son tan escasos como deberían.".

Revista Digital Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=74671

2.2 El artista británico Banksy hizo una presentación especial de Los Simpsons en relación al trabajo forzado y su visibilidad. ¿Cuán lejos esta de ustedes esta el Trabajo Forzado? ¿Es sólo un problema de los países pobres?

Ver presentación de Bansky en
http://blog.tizapapelbyte.org/?p=122

2.3 En el videojuego, cuando se gana el escenario de Esclavitud en el SXVIII un texto informa que en Brasil, a los esclavos que trabajaban en las minas se cortaba el pelo muy corto para evitar que escondieran allí pepitas de oro. ¿Qué puntos de contacto pueden establecerse entre ese hecho y las restricciones que suelen imponerse en la vestimenta y la apariencia de las mujeres obligadas a ejercer la prostitución?¿qué relacion puede establecerse entre esos dos hechos y el concepto "ser sujeto de derecho"

3. Rupturas y continuidades

3.1. Desde fines del siglo XVII se alzan voces contra la esclavitud pero recién a comienzos del siglo XIX en Europa y América se inicia una lenta pero progresiva lucha por su abolición. El Abolition Bill de 1833 en Inglaterra, un decreto en Francia en 1848, la abolición de 1865 en E.E.U.U. son algunos hitos en este proceso. En América Latina el camino de la abolición, en la mayoría de sus países, va de la mano de las guerras de independencia donde muchas veces los esclavos conseguían su libertad luchando por las nuevas naciones o por la sanción de leyes como la de libertad de Vientres en 1813 o la supresión de la trata en 1844 como sucede en la Argentina.

La siguiente nota fue publicada en el año 2010 y refiere a una situación de esclavitud en el mundo actual.

Esclavitud de ayer, esclavos de hoy

"Nací siendo esclava. Mi madre y mi padre eran esclavos de una familia y sus padres fueron también esclavos de la misma familia. Desde que fui lo suficientemente mayor como para poder andar, he estado forzada a trabajar todo el día para ellos. Nunca teníamos días libres. Trabajábamos incluso aunque estuviéramos enfermos". Este relato parece sacado de una crónica de la esclavitud norteamericana del siglo XVIII. Sin embargo, es la historia real de Atooma, que nació en Sudán en 1956, y narra sus recuerdos en Jartum, la capital del país.

Cuando no era más que una niña, empezó a ocuparse del trabajo de su madre, cuidando de la primera esposa del cabeza de familia y de sus quince hijos. "Cada día, a las cinco de la mañana, tenía que prepararles el desayuno. Primero iba al mercado para hacer la compra. Incluso antes, buscaba agua y leña para hacer el fuego, porque por entonces no existían las comodidades que hay hoy en día", recuerda con pesar.

"Tenía que cocinar todas las comidas, lavar su ropa y cuidar de los niños. Incluso si uno de mis propios hijos estaba herido o en peligro, no podía atreverme a ayudarle porque tenía que vigilar en primer lugar a los hijos de la esposa de mi amo. Si no lo hacía así, me pegaban. Me pegaban muy a menudo, con un palo de madera o un cinturón de piel". Atooma consiguió escapar de la propiedad donde había transcurrido toda su vida y llegar, después de muchas vicisitudes, a la capital. Ella, como muchos otros, esperaba poder mejorar sus condiciones de vida y conseguir un empleo que le permitiera mantenerse dignamente. La realidad fue muy diferente a como ella la imaginaba en los escasos momentos en los que podía dedicarse a pensar en sí misma.

En algunos medios se señala que el principal objetivo de las incursiones de las tribus árabes de Darfur y Kordofan, -los baggara-, en las tierras habitadas por los denka del norte de Bahr el-Ghazal y Abyel es el robo de ganado. Si bien los baggara se apoderan de los animales que se encuentran a su paso, su principal objetivo es la captura de quienes los custodian y que constituyen la principal fuente de riqueza. Todo ello aderezado con un componente ideológico: el gobierno les apoya y les proporciona armas porque los denka, supuestamente, apoyan al Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA, en sus siglas en ingles). Las razzias, principalmente de mujeres y niños, no han dejado de producirse desde entonces y se cuentan por miles los habitantes de esas zonas desplazados hacia el norte para servir a sus habitantes. Diez años después del comienzo de la segunda guerra civil sudanesa, se estimaban en unos 14.000 el número de hombres, mujeres y niños denka capturados.

Gracias a Atooma se sabe que hay esclavos que logran escapar de sus amos y llegar hasta la capital, donde piensan que no existe la esclavitud y podrán ganarse la vida con un trabajo libre y remunerado. Nada más lejos de la realidad. En la capital, si son hombres, los esclavos trabajan en los negocios de sus amos. Si son mujeres, en el interior de sus casas, y lo único que reciben a cambio es un rincón donde dormir. A veces hasta un jergón, un plato de comida y algo con que cubrir sus cuerpos. En muy raras ocasiones, unas pocas monedas.

La situación de las mujeres esclavas es aún más extrema que la de los hombres. La mayoría, en cuanto alcanzan la pubertad, pasan a ser concubinas de su amo. Al alcanzar la mayoría de edad se acogen a las leyes abolicionistas que les permiten obtener la manumisión, pero deberán dejar el hogar de sus amos abandonando a sus hijos. éstos, además de ser de su propiedad, son hijos naturales suyos y el amo siempre puede hacer valer este derecho que prima sobre cualquier otro.

En el caso de que no hayan pasado a ser esclavas sexuales de ningún miembro de la familia, ni tengan hijos, tendrán más fácil el camino hacia la libertad. Una vez en la calle, el trabajo que ellas saben realizar ya está cubierto por las esclavas domésticas. Nadie les va a pagar por lo que otras hacen gratis. La única salida que les queda es ejercer la prostitución. Esta fue la única posibilidad de sobrevivir que encontró Atooma nada más llegar a Jartum. Sin embargo, tuvo suerte y conoció a alguien que la puso bajo la protección de una ONG. Actualmente, vive en un campo de refugiados a las afueras de la capital, ha aprendido a leer y a escribir y hace trabajos de artesanía que comercializa a través de la propia organización que la acoge.

Paseando por las calles de Jartum se puede distinguir perfectamente a aquellas personas que están sometidas a la esclavitud, sus ropas son andrajosas y muy raramente llevan algún tipo de calzado. Siempre están atareadas y no se paran a charlar animadamente en cualquier esquina, saben que tienen poco tiempo para llevar a cabo las tareas que les han encomendado y que un retraso puede suponer un castigo.

Adaptación del artículo de Clara Zorrilla, Revista Digital Fronterad http://www.fronterad.com/?q=node/1303&page=0,0

3.2 El trabajo forzado también es una triste realidad en Argentina y en otros países latinoamericanos. El testimonio de Pedro y Basilia da cuenta de una de las tantas historias de personas que aceptan venir a la Argentina a trabajar en un taller textil en búsqueda de mejores oportunidades. Pongan en común historias semejantes que conozcan a través de los medios, o de familiares, vecinos o amigos. Indaguen sobre organismos del Estado, legislación y ONGs que se ocupan de prevenir y cambiar estas situaciones.

El caso de Pedro y Basilia

Basilia y su esposo Pedro tenían un pequeño comercio en Bolivia, cerca de Tarija, que estaba rindiendo poco dinero. Por eso, cuando a través de una amistad les llegó un ofrecimiento para trasladarse a Buenos Aires y trabajar en un taller textil, aceptaron la oferta y se prepararon para emprender el viaje con su pequeña hija de 18 meses. Les pagarían por prenda y les brindarían casa y comida. El señor que los contrataba les adelantó dinero para que fueran hasta Yacuiba, donde deberían contactarse con un taxista. El taxista los llevó hasta cerca de un monte, donde los estaba esperando un guía que los llevó a través del monte hasta que llegaron a un pueblo cuyo nombre no recuerda pero que le dijeron que ya era Argentina. Al día siguiente, el guía los trasladó hasta Salta y les sacó los pasajes hasta Buenos Aires. Cuando llegaron a la terminal de ómnibus de la Capital, los esperaba la hermana de quien los había contratado. Ella los llevó directamente al taller donde trabajarían. Les dieron una cena frugal y les indicaron que comenzaran a trabajar hasta la una de la madrugada.

En el taller, que era un gran galpón, había dieciocho trabajadores adultos y trece niños. En una de las esquinas y, apenas protegido por una mampara, les colocaron un catre para ellos y su hija. Luego supo que algunos de los niños en edad escolar no asistían a la escuela ya que el patrón se oponía. La jornada laboral comenzaba a las 8 de la mañana y se extendía hasta la 1 de la madrugada siguiente. En general salían poco del taller, ya que si bien la puerta no siempre estaba cerrada con llave (y siempre debían avisar que iban a salir), el patrón no cesaba de recordarles su estado de inmigrantes irregulares y el seguro destino de cárcel o deportación que les esperaría si la policía los encontraba. Esto era corroborado por las dos veces que la policía, cuya seccional estaba en la misma cuadra, entró al taller a solicitar los documentos a los trabajadores. En ambas oportunidades, el patrón los hizo esconderse en un sector donde se arrumbaban máquinas en desuso.

Habían convenido que les pagaría $ 1,50 por prenda. El primer mes Basilia cobró doscientos cincuenta pesos y su esposo otro tanto. El segundo mes, el patrón comenzó a no pagarles: les daba sólo veinticinco pesos a cada uno por semana, a cuenta, y diciéndoles que retenía el dinero por el precio del pasaje y del alojamiento. Además del trabajo de costura, debían realizar la limpieza de todo el local los fines de semana con los elementos de limpieza que adquirían con el dinero a cuenta. Cuando Pedro reclamó el pago del dinero que les adeudaba, el patrón y su esposa lo golpearon y azuzaron al perro para que lo atacara. Allí fue cuando decidieron fugarse y buscar ayuda en la asamblea barrial para contactar el programa de asistencia a la víctima de la OIM.

Testimonio de un caso real del programa de Asistencia a la Victima de la Organización Internacional para las Migraciones

3.3. En Internet circula un mail con el texto que sigue. ¿Qué nueva forma de esclavitud contemporánea denuncia el autor del mail?

Asunto: ¿Por qué el Blackberry se llama así?

Lo mandó un gerente...

Le pusieron así porque cuando había esclavitud en los Estados Unidos, a los esclavos nuevos se les ataba una bola negra de hierro muy irregular, o sea, no era una bola perfecta. Tenían una cadena y un grillete al pie, para que no escaparan corriendo de los campos de algodón. Los Amos, para usar un eufemismo (palabra políticamente más correcta, que suena más bonito), le llamaban "BlackBerry" (cereza negra) porque se asemejaba a dicha fruta. Ese era el símbolo antiguo de esclavitud que decía que estaría forzado a dejar su vida hasta perecer sin poder escapar en esos campos de siembra.

En los tiempos modernos, a los nuevos empleados no se les puede amarrar una bola de hierro para que no escapen, en cambio, se les da un "BlackBerry" y quedan inalámbricamente atados con ese grillete, que al igual que los esclavos, no pueden dejar de lado y que los tiene atados al trabajo todo el tiempo. Es el símbolo moderno de la esclavitud.

Yo tengo uno, al igual que todos los demás gerentes y directores y basta ver como están pegados a la dichosa maquinita todo el tiempo, como adicción; en el baño, en el auto, en el cine, en la cena, al dormirse y no hay forma de escapar cuando llama el jefe o cuando te mandan correos. No hay manera de decir que no te llegó o que no escuchaste porque este teléfono chismoso te avisa si llamaron y no contestaste, si tenés mensajes por leer, si los leíste y si los demás abrieron tus correos, te marca citas, horarios, te despierta, se apaga solo, se prende solo, y te permite estar idiotizado horas en la internet, mientras tu esposa, esposo, novia o novio y tus hijos y familia te reclaman porque no les ponés atención. Y ahí los ves, modernos ejecutivos que se sienten muy importantes porque "el jefe" les dio su "BlackBerry" para que no escapen de los campos de trabajo.

No habrían podido pensar un nombre mejor, ¿no es cierto?